Dos estaciones donde el visitante apoya el codo o la cabeza en una pieza fija y escucha un audio que nadie más oye. El sonido no llega por el aire: viaja por sus huesos hasta el oído interno.
Simulación. En la estación real el audio dura ~30 s y siempre se reproduce completo.
Estamos acostumbrados a oír por el aire. Aquí el visitante descubre que su propio esqueleto también conduce el sonido, y que puede escuchar algo que la persona de al lado no oye.
Normalmente el sonido entra por la oreja, hace vibrar el tímpano y de ahí pasa al oído interno.
En las estaciones, una pieza vibra en silencio. La vibración entra por el codo o la cabeza y recorre los huesos.
El hueso lleva la vibración al oído interno sin pasar por el aire. El visitante oye el audio "dentro de su cabeza".
El truco de taparse la oreja: al cubrirla, el ruido del museo baja y el audio por el hueso se oye más claro y con más graves. Por eso la postura de la estación codo incluye la mano sobre la oreja.
Cada estación es un módulo que museografía empotra en su mueble. Nosotros nos encargamos de que vibre sólo la pieza de contacto y no el mueble completo.
El visitante recarga el codo en la placa y se cubre la oreja con la mano. La vibración sube por el brazo hasta el oído.
El visitante apoya la sien o la cabeza junto a la oreja en la pieza del muro. Es la forma más intuitiva: no necesita explicación.
El visitante apoya el codo o la cabeza en la pieza.
Un sensor reconoce el contacto y arranca el audio al instante.
El audio (~30 s) se escucha completo, aunque el visitante se retire antes.
La intensidad está limitada desde el equipo: nadie puede subirla de más.
La pieza de contacto va sobre aisladores de hule. El mueble no se convierte en bocina y el audio sigue siendo "secreto".
Ni red ni computadora central: cada estación tiene su propio reproductor. Si una falla, la otra sigue funcionando.
La intensidad máxima se fija en el equipo. Ningún visitante recibe una vibración fuerte en la cabeza.
Antes de construir hacemos pruebas en taller con los transductores, las placas y los sensores, para afinar cómo se siente y se oye cada estación.
Incluye equipo, fabricación, instalación, traslados y garantía. Sin rentas ni licencias.
En cuanto tengamos el anticipo y las medidas de los muebles, arrancamos las pruebas en taller y les compartimos los avances antes de fabricar.